La dona manca o Barbi Superestar

FECHA ESTRENA:
26 de mayo de 2003

LUGAR:
TNC, Barcelona

TIPO:
Espectáculo de sala

DURACIÓN:
Duración 60′

FICHA ARTÍSTICA:
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No debería extrañarnos que, al entrar aquí alguien nos recordara las palabras de aquel viejo maestro:

“-No existe La Mujer.

Existe la persona humana caída del lado Mujer”.-

¿Magia?

¿Retórica?

En cualquier caso, material sin duda imprescindible para Sol Picó a la hora de abordar “lo Mujeril”.

Pocas entradas le interesan.

Pero si hay una por la que muestra especial debilidad (en todos los sentidos de la palabra), es aquella que le conduce directamente a la ratonera de lo bárbaro, lo salvaje, el podérselo permitir todo hasta el final, hasta reventar.

Mentira.

Era sólo un sueño, un “farol” del mundo “picotiano”, un guiño grotesco sobre lo propio y lo ajeno.

Y sin embargo…

Así habla ella a la hora de contaminar la escena y de habitarla con unos seres que desde el extrarradio de su propio exilio (¡que ya es estar exiliada!), aceptan reconvertir sus obsesiones en trabajo y en plato de nuestro disfrute.

Txiki Berraondo

 

Un trabajo que explora el universo de “la Mujer”. Nueve intérpretes: seis bailarinas y tres músicas, que durante 60 minutos, se entregarán a la construcción y reconstrucción del imaginario femenino.

Sol nos vuelve a pasear por su particular mundo de rituales. Las intérpretes  nos transportan al mundo del subconsciente de Picó, de donde salen como derramados de una coctelera, lugares imaginarios, relaciones imposibles.

La cualidades atribuidas históricamente a la condición femenina –la belleza y la vulnerabilidad- chocan con la faceta más dura, enérgica y combativa que asume la mujer en la vida real.

Bailarinas, poetisas, pintoras, amas de casa… atrapadas en la trampa del espejo, se convierten en relieves de azúcar, en estatuas de sal, en heroínas de historias y leyendas.

En esta vertiginosa transición al absurdo se pulveriza toda barrera de género: la mujer es masculina, la danza se convierte en teatro y la música clásica en samba, canción francesa y tecno-sardana, sin olvidar los tradicionales pasos de Semana Santa o la tradicional procesión a la discoteca del febril sábado noche. Otro regalo apasionante.